El claustro románico de Palamós

Existen restos arqueológicos por descubrir, en realidad por redescubrir. Restos que están fuera de su situación original, escondidos, resguardados de la vista del público, y de los investigadores, impidiendo su estudio in situ y su relación con otros hallazgos, además de ser un handicap para su autentificación.

La historia del claustro hallado en Palamós es un buen argumento novelesco. Un anticuario que compra, todavía no se sabe de donde, un claustro que monta en Madrid para venderlo a algún americano rico, muy aficionados a los restos medievales como demuestra la existencia en Nueva York del Cloisters Museum (un museo dedicado a los claustros románicos) o las numerosas piezas que salieron hacia EEUU. Pero la Guerra Civil se intermpuso en los planes de venta y allí quedó el claustro hasta que fue vendido a finales de la década de los 50 a un adinerado hombre que montó el claustro en el jardin de una vivienda de lujo de Palamós, donde ha sido redescubierto por los investigadores a pesar de los intentos de los propietarios por mantener el lugar en la discreción más absoluta.

Se pone de manifiesto el saqueo al que se somenten las antigüedades en cuanto las condiciones de paz social se quiebran o el país no tiene recursos para mantener el patrimonio o los encargados de mantenerlo están corrompidos o la educación de la gente es tan escasa que los restos culturales son estorbos y no nuestra memoria. Recientemente hemos visto como la riqueza cultural de algunos países ha sido saqueada como en Egipto con la revuelta de la primavera árabe contra Mubarak, que supuso el saqueo del Museo de El Cairo; o los efectos de la guerra de Irak que afectó al Museo de Bagdad. Muchas de estas piezas están perdidas para la sociedad a pesar de los intentos por recuperarlas y algunos estarán en posesion ilegal de unas piezas que son patrimonio de la Humanidad, de todos nosotros como miembros de una especie que es capaz de elaborar piezas que trascienden localismos.

Mientras los investigadores se ponen de acuerdo estudiando el claustro de Palamós, tendremos que alegrarnos por sacado a la luz pública los restos para poder disfrutarlos, aunque solo sea a través de fotografías. Un claustro que ahora rodea una piscina pero que originariamente estaría anexo a la iglesia de un convento y que serviría para que los frailes meditaran y rezaran mientras paseaban por la galería. El claustro se decoraba con figuras alusivas al Antiguo Testamento, con animales mitológicos que hacían referencia a los sufrimientos del Infierno destinados a los pecadores. Un buen momento para recordar todo lo que aprendimos estudiando el románico y sus obras.

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